viernes, 6 de febrero de 2015

ARTÍCULO MINISTRO MAG LUIS FELIPE ARAUZ SOBRE POLÍTICA: Una política agrícola para el Siglo XXI

La actividad agropecuaria y la agroindustria derivada directamente de ella generan alrededor del 12% del producto interno bruto, el 37% de las exportaciones, el 12% del empleo nacional, y aportan el 70% del volumen de la canasta básica alimentaria de Cosa Rica. A su vez, el agro es un sector sometido a grandes riesgos por la variabilidad climática y la volatilidad de los precios internacionales de bienes agrícolas. La política agropecuaria propuesta por esta administración, plasmada en el Plan Nacional de Desarrollo 2015-2018 Alberto Cañas Escalante, busca fortalecer un sector tan importante como motor de la economía y generador de bienestar especialmente en las zonas rurales. Antes de describir las líneas generales de la política, es necesario precisar un par de conceptos, dado que hemos visto que se han usado equivocadamente en algunos foros y artículos de opinión.

La primera precisión es sobre el concepto de soberanía alimentaria, propuesto en la política. Este ha sido confundido con “autoabastecimiento alimentario”, y se han hecho comentarios a partir de esta confusión. Soberanía alimentaria se refiere al derecho de los países a definir su propia política agraria y alimentaria, sin dumping frente a países terceros. Naciones como los Estados Unidos y algunas de Europa lo practican todo el tiempo en su política agrícola, sin temor a promover, apoyar e incluso proteger determinadas actividades agropecuarias que consideran estratégicas. Al promover este concepto adoptamos un comportamiento de país desarrollado en relación a la política agrícola.

La segunda aclaración necesaria es sobre el significado de “agricultura responsable con el ambiente”, promovida por la Administración Solís Rivera, pues algunos lo confunden con “agricultura orgánica”; esta equivocación ha llevado a afirmar que solamente vamos a apoyar la agricultura orgánica. Evidentemente la producción orgánica es responsable con el ambiente (y la estamos apoyando decididamente) pero la agricultura convencional también debe serlo: labores de conservación de suelos, buenas prácticas en el uso y manejo de agroquímicos, disposición adecuada de los desechos de la producción, uso racional del agua, son ejemplos de prácticas agrícolas responsables con el ambiente que se deben observar en la agricultura. El no hacerlo ha llevado a impactos ambientales inaceptables.

Hechas las aclaraciones, entro a explicar los grandes ejes de la política propuesta, la cual tiene como propósito fundamental fortalecer la dignidad de las familias dedicadas a la actividad agropecuaria y pesquera: que obtengan ingresos dignos y el reconocimiento social por su aporte al empleo, la economía, el ambiente y la seguridad alimentaria. Proponemos fortalecer los sistemas nacionales de producción de alimentos de la canasta básica, no a través de subsidios, sino por medio del incremento de la productividad, el valor agregado y mejores sistemas de comercialización. Se plantea también apoyar al sector agroexportador, mediante la mejora regulatoria en temas aduaneros, sanitarios y fitosanitarios. Nos proponemos mejorar los sistemas de innovación, el acceso a crédito, la simplificación de trámites y la reducción de los costos de producción por medio de la gestión del conocimiento, lo cual beneficiaría tanto a la producción local como a la agricultura de exportación.

Otro pilar fundamental de la política 2015-2018 es el fortalecimiento del papel de la agricultura ante el cambio climático, con acciones para la reducción, captura o compensación de gases de efecto de invernadero, incluyendo el uso de fuentes renovables de energía, así como para la adaptación de la agricultura al cambio climático, por medio de la investigación en nuevas variedades de plantas y otros elementos de nuestra biodiversidad, mejor utilización del recurso hídrico, sistemas de alerta temprana y seguros agrícolas adecuados al clima cambiante. Finalmente, nos proponemos crear más y mejores oportunidades para la juventud del agro, por medio de una agricultura rentable, con alto valor agregado, y con un uso intensivo de herramientas modernas de infocomunicación como soporte a la toma de decisiones en el manejo de la producción y la comercialización.

Debido al énfasis en el fortalecimiento de la agricultura local, algunas personas han tachado de desfasada a esta política. Todo lo contrario. Luego de la crisis de los alimentos del 2008, y ante la realidad del cambio climático, el paradigma agrícola en boga en las últimas décadas del siglo XX y primera del siglo XXI, está siendo fuertemente cuestionado en los últimos 5 años por la propia ONU: el informe del Relator Especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, en 2010, indica que reforzar la agroecología, la innovación campesina y las redes de comercio justo, es la mejor alternativa para garantizar el derecho a la alimentación. En 2011 la FAO publica el libro “Ahorrar para Crecer”, en el que enfatiza la necesidad de una “intensificación sostenible de la agricultura familiar” para garantizar una producción eficiente sin dañar el medio ambiente, y en 2013 la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo publica el informe “Despierten antes que sea demasiado tarde”, en el que indica la necesidad de “reformar las reglas del comercio agrícola, dando mayor espacio político para asegurar la soberanía alimentaria, la resiliencia y adaptación al cambio climático, y repensar el enfoque de integrar a los pequeños productores en las cadenas globales de suministro”. En el marco de la reciente cumbre del clima de la ONU, se creó la Alianza por la “Agricultura Climáticamente Inteligente”, donde actores públicos y privados reconocieron que no podemos, en agricultura, seguir haciendo “negocios como siempre”. Nuestra propuesta está a tono con las tendencias mundiales más recientes.

Sabemos que la ruta no es fácil, pero ya iniciamos. Con trabajo, tesón y metas claras daremos pasos firmes y decididos hacia la agricultura del futuro que, más que intensiva en insumos, será intensiva en conocimientos.

Luis Felipe Arauz Cavallini.
Ministro de Agricultura y Ganadería


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